Conde Duque. Exposición: Se Vende Aquí


Salud

Los anuncios sobre salud fueron muy numerosos. Obviamente, sin la variedad,  calidad y efectividad que hoy tienen la mayor parte de los fármacos existentes, y precisamente por el nivel bajo de cobertura médica y calidad de los que había hace un siglo, el tratamiento de la mayor parte de las dolencias se hacía entonces a través de un tipo de genéricos, los “resolutivos“ que, a caballo entre la buena voluntad y la estafa, y como su mismo nombre indica, servían para “resolver” todos los males que la gente tenía: hemorroides, sabañones, erisipela, quemaduras, eczemas, calvicie, agotamiento, desnutrición, bronquitis, asma, calvicie, dolencias del estómago, etc.

A destacar el caso del Biógeno Khónill, de la celebérrima y madrileñísima Farmacia del Globo, de fines del XIX, en la que destaca un sistema de publicidad común en la época: una foto real (del rostro de una niña, en este caso), rodeada de una ilustración con un paisaje y unas orlas muy recargadas, y todo ello coloreado con el llamado en la época “aerógrafo”, que distribuía las tintas de colores de forma desescalada, espolvoreada o, como se diría hoy, “degradé”.

Otro anuncio recogido en la exposición es el del bicarbonato Torres Muñoz, cuya relevancia nos parece doblemente destacable. Por un lado, por la gran imaginación del ilustrador para conectar en la mente de la persona que está viendo el anuncio, la idea del ardor de estómago (un faquir comiendo cristales), con el bicarbonato que va a curarlo.

Pero es que el Ilustrador que lo hizo fue Manolo Prieto, el célebre creador asimismo de la silueta del toro de Osborne en las carreteras españolas que, como se sabe, está declarado desde 1996 Patrimonio Histórico Andaluz por el Gobierno y fue indultado de su eliminación en los horizontes de las carreteras españolas.

¿Quieres tener en casa alguno de los carteles de la exposición?